jueves, 27 de enero de 2011

"SER ESPIRITUAL O EVOLUCIONADO, NO SIGNIFICA VIVIR FUERA DEL MUNDO"

Espiritualidad

Es un camino a elegir. Ser espiritual no es ser religioso, aunque si requiere un gran compromiso con la vida y con lo que el Creador nos ha designado como misión. Ser espiritual no es vestirse de blanco o raparse la cabeza y andar alabando a alguna deidad. Ser espiritual es tener la firme convicción que el mundo no es sólo lo que vemos... que más allá del mundo físico hay energías, fuerzas que se mueven para generar "CONCIENCIA" en los seres humanos. Ese despertar, lo hace muchas personas, que a intentan trasmitir este mensaje de luz a todos nosotros. Personalidades como Jesucristo, Buda, Krishnamurti, Ghandi, Osho, La madre Teresa, Sai Baba, son solo algunos de los nombres que marcan, estemos de acuerdo o no con su mensaje, que la vida no es únicamente Nacer, crecer, reproducirse y morir. La vida es un aprendizaje constante, donde en este mundo hay leyes que rigen este Universo, las leyes metafisicas, fueron divulgadas en primer lugar por el Conde de Saint Germain y posteriormente popularizadas por Deepak. Chopra Sin embargo muchos desconocen su existencia o a lo sumo conocen la ley de causa y efecto que asocian rápidamente con el karma, sin conocer en profundidad que es. Sin embargo lo que yo puedo puedo decir sobre la espiritualidad es muy poco, comparado con vivir la experiencia de saberse un ser espiritual, de luz y no con eso irse para los extremos y abandonar nuestra vida mundana, sino tratar de aplicar ciertos valores, como la solidaridad, el servicio, el amor al prójimo, la amistad, la tolerancia, el respeto y llevar a donde vayamos un mensaje de paz, de armonía. Ser espiritual es algo ÚNICO, que puede entenderse si uno decide transitar la hermosa vivencia de ser un espíritu en un cuerpo humano. 

domingo, 16 de enero de 2011

Simply Red - You make me feel brand new subtitulado al español

Poema V

Los dìas pasan
y mi deseo de amar
se hunden en las 
profundidades del mar

Pregunte a los àngeles
Si conocìan de tu existir,
que en mis brazos queria
estrecharte.
No supieron decirme nada
Sòlo que debìa esperar.

Mi agonia desde ese momento
es cada vez peor, siento que
desfallezco, al no poder verte. 

Sòlo me queda seguir soñando
Que algùn dìa apareceràs en mi
Camino y me amaràs

Sabrè que no es una ilusión
porque pedirè que me sigas amando
a cada instante de mi vida
para darme cuenta que estoy despierta
y que Dios me recompenso con tu presencia.



viernes, 14 de enero de 2011

la busqueda de la felicidad - imprevistos

El cansancio

El cansancio del alma por la búsqueda incesante de la felicidad, del bien, llega a calar en lo mas profundo del cuerpo y se manifiesta en un decaimiento, en una desidia. Todos en esta vida buscamos un estudio que nos guste y que nos capacite para vivir de ello el día de mañana. Nos esforzamos por alcanzar un titulo y luchamos por obtener un trabajo digno que nos permita subsistir. Que sucede cuando pasan los días, las semanas, los meses e incluso hasta años sin conseguir el trabajo anhelado? Nos cansamos de remar, de pelear contra los molinos de viento y desearnos terminar con todo y dedicarnos a otra cosa. Lo mismo pasa con nuestro deseos de tener un amor que nos quiera o alguien a quien amar, al principios estamos totalmente predispuestos para la búsqueda y nos "producimos" con nuestras mejores ropas y pensamos que esa persona que conocemos sera nuestro "amor" y cuando nos damos cuenta que no es esa persona la que nosotros tanto deseábamos, nos desilusionamos y así una y mil veces, hasta terminar en una completo desencanto y nos cansamos de buscar a nuestra media naranja. Así es como sucede en la vida con las metas que uno se propone cumplir, cuando luchamos y pensamos que nos estamos acercando a la meta y esta se corre un poco más y un poco más, cada vez más y siempre vemos como se aleja, como el horizonte. El resultado de esto es el cansancio del espíritu que sombrío y desgastado se quiere rendir, pero sacamos fuerzas de donde sean y la seguimos peleando porque al fin y al cabo merecemos ser felices.